Los mandalas de lana, también llamados Tzicuri u Ojo de Dios, son tejidos hechos a mano en los que sembramos una intención, un mensaje para la persona que va a recibirlo.

Su origen proviene de los indios huicholes, indígenas mexicanos que vivían en las montañas y entre los que existía la tradición de realizar un Ojo de Dios al niño como regalo de nacimiento y protección. Durante los siguientes cinco años recibía uno nuevo, con dos, tres, cuatro y cinco bandas, una por cada año. Cuando cumplía los cinco años el niño los arrojaba al mar como ofrenda de agradecimiento.

Los mandalas de lana son ojos entrelazados. Representan los cinco puntos cardinales y los elementos de la naturaleza. Son también decorativos, gracias a los colores y sus infinitas posibilidades creativas.

Cada Tzicuri es único.

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